El girasol triste
Yeison Andrés Hoyos Ruíz. Grado 2°–Categoría 1.
Celia–Rda. Institución Educativa El Diamante: Sede La Estrella.

Había una vez un girasol que lloraba y lloraba sin consuelo alguno, porque sus padres se estaban muriendo. El poco agua que les quedaba se las suministraban a él, pues decían que ya habían vivido lo que tenían que vivir, en cambio el hijo apenas estaba empezando a hacerlo. Hacía ya veinte días que no llovía. Carlos, el girasol, decidió buscar a Laura, un águila amiga, para contarle su tristeza. A Laura se le ocurrió una brillante idea, la cual fue cargar en su cuerpo a su amigo Carlitos y volar con él hasta las nubes.
Al día siguiente, Laura cumplió su promesa y, haciendo un esfuerzo, llegó donde la señora nube. Ella se encontraba durmiendo, por lo que tuvieron que tocar la puerta con mucha fuerza. La señora nube preguntó:
– ¿Quién es?
– Soy yo, un águila que ha venido desde la tierra con mi mejor amiguito llamado Carlitos, que es un girasol –Laurita contestó con una voz melodiosa.
– ¿En qué les puedo servir? –preguntó la nube.
Carlitos, el girasol, con un nudo en la garganta, le contó lo que le estaba sucediendo con su familia:
– Señora nube, no permita que me quede sin familia, yo los amo y no quiero que se mueran.
Entonces la señora nube les contó que los seres humanos que habitaban en la tierra tenían mucha culpa de lo que estaba pasando, ya que contaminaban el medio ambiente sin importar lo que les pudiera suceder a los demás.
Carlitos prometió formar grupos ecológicos por todo el mundo. A cambio, la señora nube se alegró tanto con tal promesa, y se puso tan feliz que lloraba de alegría y sus lágrimas bajaron a la tierra en forma de lluvia. Cuando Laura volvió con Carlitos a la tierra, ya sus padres se habían recuperado, pues el agua les dio de nuevo vida. Así Carlitos pudo recuperar a su familia y desde entonces anda cumpliendo su misión con la ayuda de su gran amiga Laura.
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Una Gotita de Agua