¡Te vi entrar… te vi salir!,
estuve un tiempo en tus brazos,
jugamos en esa plaza, y también en ese campo.
Tus besos y tus caricias, fueron
Como los helados y los dulces que en la infancia nos empalagan
un rato.
Pero después te espere; hasta olvidarte por años.
Me dijeron que en el cielo, otros niños te adoptaron.
¡ Yo! ¡te quiero abuelo lindo!,
Y no sé, que nos paso…
¿ por qué? Nos desencontramos.
Eduardo Julio Malnati