Cuento de Zunilda Borsani . Ilustraciones de Adriana Borsani
– Debo saber quién es esa persona que camina de un modo diferente.- Tomó su bastón y se dirigió al portoncito que llevaba a la vereda, los pasos se acercaban más y más, estaba ya muy cerca de su casa, con su carita sorprendida y algo nerviosa, se quedó en silencio y escuchó…
Era nuestro hombrecito, que como todas las mañanas venía de comprar su pan amargo, sólo que esta vez lo hacía por la vereda de Agustina, pasando exactamente frente a su pequeña casita. Su andar era fuerte y ligero, caminaba con la cabeza hacia abajo mirando el suelo y sólo la levantaba para cruzar la calle.
La niña con la mano derecha apoyada fuertemente en su bastón y con la otra abriéndose paso, se acercó un poco más hacia la calle y preguntó:
– ¿Quién es que camina por la calle?
– ¿Quién pisa tan fuerte por aquí?
Hubo un silencio…
Sólo se oían el trinar de algún pájaro, las ramas de los árboles hamacadas por el viento y también el sonido del motor de los vehículos, que circulaban de vez en cuando por la tranquila callecita, pero nada más.
Agustina nerviosa, volvió a preguntar:
– ¿Quién es?… ¡Respóndame, por favor!
Al oír por segunda vez la voz de la niña, el hombrecito levantó su cabeza y la miró profundamente.
– No quieres contestarme ¿Eh? – Decía la niña – Pero ya sé, ya sé quién eres, o por lo menos lo imagino. Eres el hombrecito a quién todos temen. ¿Lo eres Verdad?
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