Lo contaron las aguas
con su voz de inmensidad.
Lo repitieron las gaviotas
con su rumor de aquí y allá.
También lo gritó la herrumbre
de las anclas en profundidad.
” Hace mucho tiempo que
la playa está enamorada del mar. “
Tibia y dorada lo espera
sin poderlo conquistar.
Cada arena es un sueño
que comienza a brillar
para ese viajero incansable
con cambiante corazón de sal
que viene…la acaricia…
la viste de caracolas ,
luego …sin despedirse
la deja húmeda…y se va…
En un silencio de arenas
guarda, la playa,
su dolor de amar.
Vilma Novick Freyre