Llovía más y más
nada peor para mí que la lluvia,
para ti también sé que lo es
Llovía más y más…
pensando en tu carcajada, en tu presencia,
en el rico té que te serví esta mañana
cuando la fiebre se apoderó de él
y todo podía parecer delirio.
Sí que fue fino mi ingenio
(lo sé y tú también lo sabes).
¡El fantasma se sirvió el té!
gritó con los ojos fuera de sus órbitas
pero por más que él juró y gritó…
sólo hubo pena por él,
de que esté mal, de que algo le dé.
¡Ay sí! Si aún me río de su cara.
Tú te tomaste el té, porque no me cae bien
hace tanto que no bebo…
(si lo hago sé que se asustarán).
Pero todo en mí es humo gris
tal como lo dijo el niño
cuando me vio servir el té
mientras llovía y llovía
aunque los fantasmas no se ven.