La cajita y su duende

La cajita y su duende
(Otro poema del audífono, para niños)

A los niños sordos

Es una cajita pequeña.
Ni de bronce, ni de madera.
En ella vive un duende
que paciente acarrea
el ruido de las cosas,
palabras o monedas
por un largo camino
en una carretela.
Va hasta allí adentro
desde aquí afuera.
Una y mil veces
de mil maneras.
Desde la cumbre de tu oreja
hasta cerca de tus muelas,
por un camino de luz
y por un túnel de piedra.
Cuando no logra llegar
llora chilla y patalea
con un silbido profundo
que despierta hasta una fiera.
Si ya se arregló el camino
Está su niña , que espera.
Descansa si tú descansas.
Y en una caja se acuesta
mullida y con trampolín
y con su trabajo sueña.
Sueña que lleva la voz
de tu hermana por tu oreja
capaz de hacerte reír
como una cosquilla nueva.
Sueña que nos respondes
porque él llegó hasta tu lengua
y te ayudó a decir tu nombre
una mañana de fiesta.

La cajita y su duende
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