¡Que alegre es reciclar! – Daniela Rivas

aniela Rivas tiene 12 años, nos muestra este maravilloso cuento que ella escribió y con el que ganó un premio patrocinado por el diario EL NACIONAL de Venezuela entre 2400 cuentos. El tema propuesto fue La conservación ambiental. Esta joven escritora quiere que otros niños se comuniquen con ella y les dice : Saludos y besos a todos los niños del MUNDO…

¡Que alegre es reciclar!

¡Que alegre es el carnaval!. Era el escrito que aparecía en la parte alta del trono de la reina. En verdad, todo estaba muy alegre y lucia divertido. Tiras de colores por donde quiera, globos y mascaras de todos los tipos, hechas con cartón. El trono era lo más bello, estuvo muy bien decorado. Le colocaron una gran corona adornada con varios pedazos de vidrio.

La reina “Claudia I” dijo unas palabras y nos invito a disfrutar el carnaval sanamente. Luego comenzó el baile. Unos niños destapaban caramelos y se los comían, otros bebían refrescos y comían torta. Los más pequeños desfilaban sus disfraces, mientras que los de sexto grado no paraban de bailar. Todo estaba tan alegre.

A las doce, sonó el timbre de salida y los niños partieron a sus casas. Los que vivimos cerca nos quedamos un rato más. Ahora todo estaba en silencio y con mucha calma pudimos observar que feo había quedado aquello…

El lugar estaba repleto de basura, servilletas, bolsas de caramelos, papeles ohhh… y refresco. Uno de nosotros dijo: _ Amigos como no hay nadie, comencemos a limpiar todo esto._ Es demasiado, tardaríamos mucho, respondió Edgar.

En eso llego la hermanita de Edgar con una bolsa, llena de pedazos de cartón con el que habían hecho las mascaras.
_ ¿Para que es eso?; le pregunte.
_ Construiré un barco, como el que hizo la maestra Carmen, cuando bailamos la lancha Nueva Esparta, respondió la niña.
_ Si es así, yo me quedo con las latas, haré un robot, dijo Carla.
_Un momento, los papeles de caramelos son míos, los usare para hacer unas flores, tuve que decir casi gritando.

Todo se volvió un alboroto porque ahora cada uno de nosotros quería apoderarse de la basura. Cuando nos dimos cuenta ya no quedaba casi nada. Nos vimos las caras y comenzamos a reír.

 

Edgar, que había dicho que era demasiada basura, quiso barrer el poquito que quedaba, porque ahora no parecía tanta. En eso, llegaron los profesores que se habían reunido preocupados porque los alumnos no habíamos aprendido lo que era conservar.

Se quedaron con la boca abierta cuando vieron la cancha limpia.
_ ¿Quién limpio todo esto?, Pregunto la directora.
_ Nosotros, respondimos casi asustados, escondiendo nuestros tesoros.

Pensamos que sé molestarían porque nos llevábamos todo aquello. Pero no, nos pidieron que contruyeramos nuestras cosas allí, en la escuela frente a los otros alumnos. Así lo hicimos. El lunes bien temprano, con la basura calcificada, fuimos al auditorio y delante de todos, cada uno construyo lo que había pensado.

Luego de muchos aplausos y felicitaciones, la directora aprovecho y explico lo que era el reciclaje. Pregunto quienes querían pasar al auditorio, la próxima semana, para mostrar sus obras, hechas con materiales de desecho. Todos levantaron la mano, por lo que se hubo que hacer una gran lista.

Como mis amigos y yo, éramos los que teníamos mas experiencia, pedimos que se colocaran varios pipotes de basura en la cancha cada uno con su nombre:
“Latas”, “cartón” y “papeles”.
De manera que pudiéramos clasificar los desperdicios, luego todo se iba guardando en el deposito. Semanalmente los alumnos de cada sección iban y seleccionaban lo que necesitaban para sus trabajos.

Los señores de la limpieza, también estaban muy contentos porque ahora no tenían casi nada que limpiar.

Todo en la escuela era alegría, como aquel día de carnaval. En el lugar donde estaba escrito ¡Que alegre es el carnaval! Hay se puede leer ¡Que alegre es reciclar!

Daniela Rivas.

¡Que alegre es reciclar! – Daniela Rivas
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