Un centro en la cumbre

Ernesto S. Hernandez Otero, es un niño de 10 años salvadoreño, nos cuenta que le encanta jugar nintendo 64 y me súper encanta pintar y escribir.

Un centro en la cumbre

El centro de las montañas era
blanco muy blanco.
No era por la nieve sino por la luz.
La luz que lo iluminaba; le daba toda la vida.
Un día, un campesino se dirigió a la cumbre
y pensaba en construir su choza.
Se dio cuenta que su brillo no era por la luz
ni por la nieve. Eran unos niños que jugaban y
andaban vestidos blancos.
El campesino subió la cumbre y los vio
diciendo son niños reales.
Los niños lo saludaron y el señor se alegro.
Con él, jugaron de día y noche.
Nadie sabia que eran niños, sólo el señor.
Ellos jugaron toda la vida con él.
Un día otro señor encontró la cumbre,
la compró en 1,000.000
y en ella construyo un supermercado.
Todas las personas conocieron de la cumbre,
que no era nieve ni luz la que la iluminaba.
Eran niños.


Ernesto S. Hernandez Otero.

Un centro en la cumbre
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