Duende dormilón Ruperto
ha sacado su pijama,
y blanda almohada de viento
para meterse en la cama.
En los brazos de la brisa
dejó colgada su ruana,
y colgó también su risa
en los versos de una nana.
– ¡Buenas noches!- da un bostezo
y se duerme dulcemente…
Canción de luna y un beso
para este bello durmiente.
Duerme el dormilón Ruperto
con su cobija de estrellas.
Y soñando es un experto,
siempre sueña cosas bellas.
© Zandra Montañez Carreño